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Entrevista Korn/Ferry International

“El sentido de mi vida es ser un prisma a través del cual el Universo pueda actuar”.

Tras más de 25 años dedicados al campo de la Cirugía General y del Aparato Digestivo, el Dr. Mario Alonso ha sabido encontrar otra manera de “curar” a través de la palabra. Gracias a la recomendación expresa de sus pacientes, hoy es uno de los conferenciantes más prestigiosos y demandados para impartir seminarios sobre liderazgo, innovación empresarial, motivación, creatividad… Aspectos mediante los cuales pretende ayudarnos a descubrir el potencial que reside en nuestro interior. Precisamente con motivo de su intervención en el Primer Encuentro Nacional de Consejeros de APD, Carlos Alemany, Socio Director de Korn/Ferry, tuvo ocasión de entrevistarle.

Mario Alonso Puig médico, cirujano, profesor y conferenciante ¿Eres un ejemplo vivo de lo que significa reinventarse?

Creo que soy una muestra de lo que es reinventarse. Mi base como médico y cirujano es sólida en el sentido de que han sido más de 25 años. Dejar la cirugía para dedicarme sólo a la formación en temas que en principio no son clínicos, aunque luego tengan una repercusión en la salud, es una forma de reinvención. No fue un salto inmediato, la idea comenzó a fraguarse hace muchos años por sugerencia de mis propios pacientes. Ellos me animaron a estudiar las posibilidades que tenía en el mundo empresarial.

¿Hay algún desencadenante que te haga cambiar el “chip”?

Sí, además con precisión absoluta. Varios pacientes relacionados con el ámbito de la empresa me habían comentado que el abordaje que había tenido con ellos a través del lenguaje les había impactado físicamente, es decir, lo habían notado en la desaparición de dolores, en mucha más vitalidad, más ilusión… Me dijeron que cómo no llevaba esto al terreno empresarial. No les presté demasiada atención porque yo me veía como un cirujano. Pero la historia de una mujer que había pasado por una prueba muy dura, marcó un punto de inflexión. De alguna manera, lo que yo había compartido con ella le ayudó a superar parcialmente la difícil situación que atravesaba y la repercusión que estaba teniendo en su tubo digestivo. Ella me transmitió la misma idea que los otros pacientes y yo ignoré sus palabras como lo había hecho la vez anterior. Pero esta mujer fue muy firme, me hizo una serie de preguntas que me hicieron pensar. Cuando se fue, me quedé muy “tocado” en la consulta. Como era el último enfermo permanecí sentado un rato largo y en ese momento hice “click”.

Escogiste Cirugía General y del Aparato Digestivo, pero siempre te has mostrado muy interesado por el mundo de las emociones y por Ramón y Cajal...

Antes de entrar en la carrera leí temas de medicina y empezó a impresionarme cómo algunos médicos griegos habían descubierto una forma de curar a través de la palabra. Aquello me impactó. Cuando entré en la facultad vi que no había nada del currículum dedicado a la relación médico-enfermo y me dediqué a buscarlo, a intentar entender cuál era la base que podía haber detrás del hecho de que un médico, a través de la conversación y a través de generar un encuentro emocional, pudiera favorecer que una persona se curara o mejorara.

¿Crees que si no hubieras pasado por Harvard habrías tenido todas estas inquietudes?

Mi ejercicio como cirujano en EEUU y la oportunidad de trabajar con grandes maestros en el campo de la inteligencia tuvieron un enorme impacto en mí. Lo que viví allí, sobre todo en el Hospital Beth Israel, era un desvivirse por el enfermo. El jefe del departamento, el Dr. William Silence, era un hombre que con su ejemplo demostraba hasta qué punto el enfermo era prioritario. Esto reforzó mi idea de que no tiene por qué estar reñido un perfil quirúrgico y técnico con un trato humano, sino que son increíblemente complementarios.

¿De alguna manera sientes que ahora haces más por la salud de las personas que cuando eras cirujano?

Lo que experimento ahora es que, aunque pueda ser en muy pequeña medida, cuando los seres humanos empezamos a reflexionar sobre ciertas cosas, sobre los recursos que tenemos escondidos y no sabemos que tenemos, sobre los filtros que nos impiden ver nuestras posibilidades... se cambia totalmente la forma en la que esa persona ve todos los aspectos de su vida. Esto es muy difícil de conseguir sólo con cirugía. Por eso, aunque no siga ejerciendo la medicina clínica, me sigo sintiendo igual de médico que antes.

En tus tres libros, la parte de la dedicatoria está dirigida a Isabela, tus tres hijos, tus hermanos, tus padres… ¿Qué importancia tiene para ti la familia?

Si uno no consigue hacer de su casa un hogar, hay algo que tal vez podría haber hecho de una forma diferente. La familia plantea muchos desafíos porque nos invita a ser humildes y a convertirla en una auténtica prioridad. Por eso en la dedicatoria pongo a mis hijos como mis maestros, porque son las personas que más me han ayudado a descubrir mis propias cegueras.

Víctor Frankl es uno de tus referentes. ¿Cuál es el sentido de tu vida?

Ser un prisma a través del cual el Universo pueda actuar. Sólo aspiro a ser instrumento. Yo sé que no soy generador de sabiduría, ni de belleza, ni de amor, ni de nada. Lo que sí sé es que el mensaje es mucho más importante que el mensajero. Creo, lo he experimentado y lo vivo, que hay un amor y una sabiduría que existen y que pueden canalizarse a través de las personas. Creo que hay mensajes de la Naturaleza y mensajes que surgen del encuentro entre los seres humanos que cuando llegan al corazón pueden cambiar una vida. Yo quiero ser instrumento de aquello en lo que creo, que es una gran fuerza, una gran belleza y una gran sabiduría que cuando limpiamos todas las partículas de polvo que hay en el cristal, puede circular a través nuestro y generar un sinfín de colores.

La sociedad actual parece confundida y conjuga el verbo “to be” por el “to have”. ¿Tú también lo piensas?

Cuando sacamos al ser humano del centro y ponemos el dinero o la economía, convertimos al ser humano en un objeto. Éstas son cosas importantes, pero no pueden estar en el centro. Es más, si situas en el centro al ser humano, la economía se dispara. Lo que sucede es que hablamos mucho de lo importante que son las personas pero no nos lo creemos.

¿Qué nos dirías a España S.A. ante una situación en la que los mensajes son todos (en el mejor de los casos y siendo prudentes) negativos, pesimistas sobre nuestro futuro?

Cuando uno escucha un programa de radio, de televisión o una conversación cargada de emocionalidad negativa, debe saber que eso le está afectando por vía inconsciente y tiene que actuar en consecuencia. Debe buscar la manera de construir conversaciones creadoras de valor. Es decir, coger el teléfono y llamar a otras personas para ver qué pueden construir juntos. Sólo así, pueden abrirse nuevas posibilidades.

En “Vivir es un asunto urgente”, dices que tenemos que aprender a gestionar y saber decir a veces no. ¿Cómo decir no sin sentirnos culpables?

Aferrándonos a lo que realmente creemos y ofreciendo una alternativa. Si trabajamos en esta línea aprenderemos sencillamente a decir SÍ a lo que de verdad es importante, y NO a lo que no lo es, porque no puede ser todo prioritario.

Uno de tus principales mensajes es que hay que enfocarse en lo que quieres y no en lo que temes. ¿Algunos consejos prácticos para conseguirlo?

Voy a hacer una reflexión muy sencilla. ¿Alguien piensa que Rafa Nadal cuando sale a un partido juega para no perder? ¿Que cuando un esquiador de élite hace un descenso está pensando en no caerse? Considero que se están enfocando en cómo ganar, no en evitar perder. ¿Qué ocurre? Que donde tú llevas tu atención se hace más real para ti, porque tu atención se convierte en el caudal fundamental de información para el cerebro. Por eso precisamente cuando una persona está enfocada en lo que quiere, no significa que no vea el obstáculo, sino que lo ve desde la perspectiva adecuada, de tal manera que no le afecta tanto emocionalmente.

Recomiendas que elijamos momentos de silencio y reflexión. Con tanto ruido ambiental resulta complicado…

El silencio no es la ausencia de sonido, es la ausencia de ruido. Uno puede ir a la naturaleza y estar en silencio. Uno está en medio de una ciudad como Madrid y hay ruido. El silencio es importante porque todos los estudios médicos punteros en este campo muestran que el bombardeo incesante de pensamientos, de estímulos, llegan a alterar tanto el proceso de la consciencia que dejamos de conectar con nuestro propio interior. Es en los momentos de silencio, de reflexión, de un paseo por un parque, de escuchar música cuando empiezan a aflorar ideas, sugerencias, pequeños descubrimientos.

También hablas de la importancia de la libertad interior a la hora de tomar una decisión.

Entre lo que a una persona le pasa y lo que hace hay un espacio, pero normalmente no somos conscientes de que está ahí. Es el espacio de la libertad de elegir cómo quiero actuar frente a un evento. Lo que ocurre es que es tan sutil, que la mayor parte de las veces reaccionamos como parece lógico hacerlo. Vivimos tan pegados a la reacción que creemos que este espacio no existe. Claro que existe, y poco a poco empezaremos a ver que entre lo que nos pasa y lo que hacemos, está nuestra elección.

En un mundo en el que en algunos campos cada vez la especialización se exige más, ¿pierde posiciones el aspecto emocional?

Creo que son aspectos que no están reñidos. Por ejemplo, en medicina la especialización es normal porque el nivel de tecnificación es tan extraordinario que llegar a ser un “generalista súper especialista” no tiene sentido. Pero no es un dilema, no es lo uno o lo otro, es lo uno y lo otro. Tú puedes ser un verdadero especialista y no por eso perder dimensión de la persona.

Y eso llevado al mundo de la empresa... ¿Cómo combina la especialización con tener una visión global integradora?

Yo daría el siguiente consejo: reduzca el funcionamiento en vertical e increméntelo en horizontal. No tienen sentido compartimentos estancos, no tienen sentido Reinos de Taifas. Para que una empresa funcione no se puede estar esperando a que el Director General dé la orden de lo que hay que hacer. Hay que tener una movilidad, una capacidad de autogestión en equipos multidisciplinares, y esto requiere de un trabajo en horizontal.

3 etapas de mi evolución personal:

  • Madera de Líder: Me llevó a escribirlo el desencanto con el concepto de liderazgo al ver que muchas personas que se autoproclamaban líderes no generaban espacios en los que a otras les hiciera ilusión participar. Aquí expreso mi visión de un liderazgo basado mucho más en servir que en mandar, en inspirar que en decir.
  • Vivir es un asunto urgente: Sentí que tenía que entender en profundidad el mundo de las emociones y descubrí que la causa más importante del estrés era la pobre comunicación entre las personas. Las historias que recoge intentan unir el poder de la comunicación transformadora y la gestión correcta del estrés.
  • Re-Inventarse: El más desafiante, porque era muy complicado poner en palabras lo que yo había experimentado como la base de mi reinvención personal. Reinventarse es cómo el ser humano puede encontrarse con su verdadera esencia, y cómo al hacerlo, toda la personalidad se reestructura, se reinventa.
Entrevista_Mario_Alonso

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Un comentario

  1. Ángel
    Ago 14, 2020 @ 21:10:29

    Lo que daría yo por tomar un café contigo. Ojalá y este mundo se llene de personas como tú. Olé olé y olé

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